Hace tiempo que no les puedo definir. Ni tampoco lo pretendo hacer. Yo podía hablar de un montón de cosas que me eran difíciles y ahora me resultan molestamente corrientes y comunes.
Al infierno se va cualquiera.
El cielo es lo difícil de alcanzar.
Por eso al infierno lo retrata y lo escribe cualquiera. Faltan solo un par de groserías y un puñado de desdén con una cuharada de odio para alcanzarlo.
¿El cielo?
El cielo es magnánimo, porque no lo hayas a un lado, ahí en el basurero.
La divinidad es exactamente todo aquello que quizá un alma corriente e INFERNAL se la pasa soñando día a día y, al sentir como éste no llega; lo maldice y mancilla, puesto que no lo entiende.
Yo no sé a que clase pertenezco yo.
Pero he de recordarles, que tampoco que gusta que me etiqueten séase para bien o para mal. Soy único e incomparable.
Irrepetible e incalificable.
Y quizá ese pensamiento es una parte de ese intrincado rompecabezas que séase el que me lleve al paraíso o al infierno, claro..
Solo del pensamiento ~




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